Hacía poco había leido, pero no recordaba exactamente donde, que "las emociones nos ayudan a rellenar lo que nuestro pensamiento no puede anticipar"...
Cuando leyó esto por primera vez apenas le dió importancia, le pareció una frase más, una anécdota que si algún día se acordaba de ella en el momento oportuno, podría contarsela a alguien como simple dato de interés. Pero parece ser que esas palabras a su mente sí que le llamaron la atención y las retuvo el resto del día de forma que parecían el estribillo de una mala canción que no eres capaz de quitarte de la cabeza. Así que llego la hora de irse a la cama y allí las tenía, esperandole bajo el calor del edredón al lado de la almohada, esa consecución de letras que se habían transformado en su cabeza en pensamientos...
Sólamente tenía una cosa en mente: él sabía que con los años se había vuelto frío, que su calor interno poco a poco lo había apagado la lluvia que encima suya había caído tras tantos vicios consentidos, después de tantas esquinas sinsentido y sobre todo porque sus huesos hacia tiempo que no se calentaban con el fuego de ese tipo de juego...
martes, 25 de enero de 2011
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