domingo, 28 de febrero de 2010

rituales.

Había sombras que danzaban sobre las paredes de una forma tan hermosa que el propio fuego que las creaba, sentía envidia de ellas. Estas sombras eran el reflejo de una danza con mayor armonía, eran el reflejo de dos cuerpos que hablaban por ellos mismos.
Todo envuelto de noche, salvo ese fuego que calentaba a esos bailarines y esas sombras que poseían más luz que algunas estrellas. Después de horas y horas de excitantes movimientos, las sombras empezaron a desvanecerse con el despuntar de los primeros rayos de un nuevo día.
El cavernícola de Platón se equivocaba, existian sombras que mostraban mucho más que las ideas de las que hablaba. Estos pensamientos colorearon siluetas que decían más que las palabras.
Y yo no escribo ni a nada ni a nadie, asique que cada uno se imagine como funciona este baile.

alighieri.

Nuestro joven Dante se tuvo que parar porque después de aquella maratón, sus piernas ya no le respondían. No sabía como aun no veía la meta. Había dado paso tras paso hacia adelante, pero en verdad no sabía hacia donde conducía aquel sendero. Por lo que necesitó detenerse, necesitó sorprenderse.
Se tumbo en el primer sitio que pudo y se concentró pensando en no pensar en nada. Mucha gente es capaz de conseguir esto, pero nuestro pobre Dante, como el resto de las personas, no lo era. Tras tanto meditar llegó a la conclusión de que ésta vez también se trataba de una comedia, pero nada divina. Ésta vez tendría que buscar él a Virgilio...