sábado, 20 de marzo de 2010

onírico.

Bajo los brazos de Morfeo,
donde cogén forma mis más oscuros deseos,
no pude evitar pensar que algo faltaba,
algo no estaba, algo se me escapaba, pero no veía nada.
¡Joder, es lo que pensé y sin más desperté!
Al mirar a un lado y al otro,
más dormido que despierto,
en esa frontera que separa dos mundos,
noté ese anhelo,
aquello que causaba mis desvelos...
¡No tenía su olor entre mis dedos!