Puede que para recordar,
primero tuviera que olvidar...
que un extraño,
nunca será lo mismo que un desconocido,
que sin saberlo ya has vendido tu alma,
y en la oferta incluías tus bragas.
Porque el carmín rojo,
siempre hará los besos de mentira,
y en la mentira sólo se encuentra ira,
que es el color que se nos escapa por los ojos.
Y aun así, nunca entendí la hipocresía de rimar los mismos versos,
para diferentes besos,
quizás nunca me entendí,
quizás nunca te entendí,
quizás no quise que me entendiensen,
quizás no me dí a entender...
Robaré frases de otros que me digan:
que "algún día", es una enfermedad,
que hará que me lleve los sueños a la tumba
y que lo que me queda para iluminar,
es un triste mechero al que le falta la piedra.
Ni siquiera sé si me acordaré al despertar,
la verdad es que dudo si todo fue eso que llaman soñar,
porque tú sola te encargabas de difuminar,
todo lo que mi memoria por ti solía recordar...
Cuatro paredes son fronteras,
que no dan más de si,
y cuando el frío de la noche puede más que tu vergüenza,
nadie sabe más de ti.
Y la Luna puede que sea tu única compañera,
y si es llena,
tus ojos se llenan,
y tu sonrisa se desenfrena,
y lo único que alomejor nos queda,
será el toque de queda,
y el canto de las sirenas,
que en el canto de la memoria se deja.

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