domingo, 28 de febrero de 2010

rituales.

Había sombras que danzaban sobre las paredes de una forma tan hermosa que el propio fuego que las creaba, sentía envidia de ellas. Estas sombras eran el reflejo de una danza con mayor armonía, eran el reflejo de dos cuerpos que hablaban por ellos mismos.
Todo envuelto de noche, salvo ese fuego que calentaba a esos bailarines y esas sombras que poseían más luz que algunas estrellas. Después de horas y horas de excitantes movimientos, las sombras empezaron a desvanecerse con el despuntar de los primeros rayos de un nuevo día.
El cavernícola de Platón se equivocaba, existian sombras que mostraban mucho más que las ideas de las que hablaba. Estos pensamientos colorearon siluetas que decían más que las palabras.
Y yo no escribo ni a nada ni a nadie, asique que cada uno se imagine como funciona este baile.

No hay comentarios: